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24 de abril de 2009

Preguntas del alma enamorada

Autor/es: Domingo Ferrari

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Tríptico para voces femeninas, sobre un poema de Mercedes Graside

Preguntas del alma enamorada

1a.voz
De qué color son tus ojos,Señor, amado Jesús?
Cómo es, rizado tu pelo? Tu frente ,difunde luz?
Tus mejillas y tu boca,¿ cómo son? Dímelo tú

Se descubre con mirarte que eres el Hijo de Dios?

Tus pasos, tus firmes pasos dime Tú por dónde van
Qué huellas, qué marcas dejan ya que es tan leve tu andar?

Tienes un porte sencillo o es majestuoso tal vez
Dónde tú pasas hay brillo o escondes tu esplendidez?

Qué color tienen tus ojos amado amigo Jesús?
Son azul como azul lago u oscuros, de extraña luz?

Y cómo será tu pelo que el viento mueve al compás?
Rizado como las olas o lisos cual manso mar?


2a voz

Pues si el amor fuera cromo color tendrían de amor,
cual la caridad tuviera así tendrías Señor
Lacio o rizado sería cual fuera la compasión.
Y tus pasos dejarían huellas en el corazón.
¿Qué forma tiene ,si tiene, la forma de la pasión?

Qué porte aparentarías los niños al levantar,
o al detener a las olas en el tormentoso mar,
o el látigo al tener firme para el mercado expulsar.

Cuando te pusiste triste viendo a tu Marta llorar,
cuando a tu madre dijiste que Juan la había de cuidar,
cuando miraste a tu amada ciudad de Jerusalén
y en visión anticipada anunciástela sitiada
por sus pecados borrada sin piedras quedando en pie .

Cuando señalaste al lirio.
Cuando convocaste al niño
Cuando agonizaste , al fin?



3a.voz

Ah sí , yo sé que dijiste que para verte, Jesús ,
hemos de verte en los tristes
como triste fuiste tú sufriendo por los que lloran.
Y que entonces como ahora no te encuentra ni te ve
quien te busca por los panes quien no tiene de Ti sed.
Que en los ojos de los niños que miran sin entender
por qué nadie ve en los lirios y en los pájaros no ve
la lección de la belleza
de la única riqueza
que ha de prevalecer,
que en esos ojos tú miras y allí te podemos ver.

Sí, ya sé que el orgulloso no te ha de reconocer
pues te busca en lo ostentoso y se ciega en su saber .
Pero mi alma enamorada cual Magdalena esa vez
preguntó a aquel jardinero también ella sin saber,
pregunta en este momento en tan bello atardecer,
en este tiempo de Adviento
¿dónde te podremos ver.?
Domingo Ferrari

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