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24 de abril de 2009

Narración de Pentecostés

Autor/es: Karin Hilde Dieter y Sara Regina Hoppe

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Hoy celebramos la fiesta de la Iglesia llamada Pentecostés, la venida del Espíritu Santo. Es el Día de la Iglesia. Vamos a ver cómo se inció ese día.

En un domingo, personas mayores, jóvenes y niños, personas pobres y personas ricas, en fin, muchas personas estaban reunidas. Algunas sentían miedo y otras estaban tristes, porque Jesús había muerto. Tenían miedo porque pensaban que ellas también podía por morir por causa de su fe en Jesús. Entonces, de repente, como un fuerte viento, sopló el Espíritu de Dios que se metió entre todas las personas reunidas. Se escuchó una voz:
“Reciban el Espíritu de Dios, que los animará y les dará coraje. Con él uds. vivirán en paz y solidaridad.”
Después de lo que pasó, las personas quedaron alegres.
El viento y Dios tienen cosas en común. ¿De dónde viene el viento? No sabemos. No podemos verlo. Ni agarrarlo. Para percibir la acción del viento, necesitamos de señales como hojas y árboles que se balancean, nubes escondiendo al sol, pompas de jabón llevadas a lo alto, y molinillos girando. Vemos la acción del viento, sentimos el viento, pero no lo vemos. Con el Espíritu Santo también es así, porque podemos ver su acción cuando la gente es solidaria y practica la justicia donde existe el perdón y todos tratan de vivir en paz cuando personas comparten ropa y alimento con las personas necesitadas.

Es el Espíritu Santo de Dios que cuida de nuestra vida y de nuestra salud. Él nos auxilia y nos anima cuando estamos enfermos o con miedo. Él nos protege. Su Palabra consuela y orienta como una luz en la oscuridad. Está a nuestro lado y permanece en silencio, suavemente como una brisa.

La vida necesita del viento de Dios. No podemos verlos ni agarrarlos, pero ellos existen y dependemos de ellos para vivir.
La pequeña comunidad de Jerusalén porque niños, jóvenes, adultos y mayores recibieron el Espíritu de Dios, que no sólo no detiene la vida, sino que es la fuerza de Dios que renueva y pone a las personas en movimiento. Podemos ser felices porque Dios crea la vida, sustenta a las personas, orienta con su Palabra y bendice con su Espíritu.

Manual para o culto infantil 2005 (portugués)
Domingo de Pentecoste
Elaborado por Karin Hilde Dieter y Sara Regina Hoppen
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personas, dios, espíritu, viento, es

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