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24 de abril de 2009

Hazlo también por mí Señor

Autor/es: Claudio Posse

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Estoy como Elías, hundido en una total depresión. Sólo, triste y
perseguido. Ya no quiero ni comer. Me he resignado y ya no importa si
lo que viene es la muerte, la sombra o nada.
Si le diste al profeta pruebas de tu presencia y amor, yo también hoy
quiero escuchar tu voz como el susurro de un viento suave.

SI LO HICISTE POR ELIAS, HAZLO TAMBIEN POR MI, SEÑOR

Me tiré al agua convencido. Igual que Pedro. Anhelo seguirte donde
quiera que vayas. Pero, Señor, me ahogo! Las aguas me cubren y con
urgencia quiero salir.
Sálvame Jesús! Que tu mano segura, firme y amorosa me levante de la
tormenta.

SI LO HICISTE POR PEDRO, HAZLO TAMBIEN POR MI, SEÑOR

No saber qué hacer. La duda duele, carcome. Cuál es tu voluntad?
En verdad es eso lo que me pides? Sufro tu silencio, necesito una
respuesta! Abraham por poco mata a su hijo buscando serte fiel. Dame,
oh Dios, el convencimiento de que todo ya lo hiciste por nosotros en
Jesucristo, hasta entregar la vida de tu propio hijo por mí.

SI LO HICISTE POR ABRAHAM, HAZLO TAMBIEN POR MI, SEÑOR

Ha llegado la noticia. Sabes, Señor, lo que significa perder a
alguien que amas? Ya no está, y yo le quería y le necesitaba. No era
su momento, tampoco el mío para verle partir. Ni siquiera pude
despedirme. No puedo volver el tiempo atrás!
Ya no podré estrecharme en sus brazos! Ya no escucharé su voz! Ay,
la muerte!
Qué sentiste, Jesús, cuando te contaron que tu entrañable primo y
profeta fue decapitado? No pudiste verlo, ni hablar con El. Era
joven, tenía una vida por delante. Te fuiste solo a orar, tal vez a
llorar tu desconsuelo. El Padre te dio fortaleza, paz, caricias.
Enjugó tus lágrimas y bajaste a alimenta a la gente hambrienta.

SI LO HICISTE POR JESUS, HAZLO POR MI TAMBIEN, SEÑOR

Cómo se mueve los relojes y almanaques del enfermo? Lo sabes, acaso,
Dios? Todo es largo, penoso. El mundo es la cama, los remedios y el
techo interminable de la habitación. La gente se cansa, se olvida y
ahí estamos: la enfermedad y yo.
Estoy como Job, penando dolencias y soledad. No quiero insultarte, no
quiero perder mi confianza en ti. Como a Job, déjame escuchar tu
clara voz, anhelo con toda mi alma gritar al viento. Yo sé que mi
redentor vive!

SI LO HICISTE POR JOB, HAZLO TAMBIEN POR MI, SEÑOR

Me equivoqué y feo, muy feo. No es solo una metida de pata. He pecado
mucho, he lastimado a otros y siento que no hay ya nada por hacer.
No puedo volver el reloj atrás! Allí están los trozos de todo lo
que rompí. Confianza, simpatías, prestigio... todo, absolutamente
todo se hizo añicos.
David asesinó para cometer adulterio. Se hundió en el barro de la
vileza y de la maldad. Ya no podía reparar lo hecho! Urías estaba
muerto. Así estoy yo. Devuélveme el gozo de tu salvación, clamó
el rey. Y tú lo hiciste, Dios de amor. Abominaste el pecado, pero
levantaste al pecador.

SI LO HICISTE POR EL REY DAVID, HAZLO TAMBIEN POR MI, SEÑOR

Llegará el momento final. Hoy, mañana o más tarde. La muerte me
dará su abrazo sin retorno. No habrá tiempo de enmendar ni corregir.
El ladrón clavado junto a Jesús rogó clemencia, reconoció sus
errores y el Buen Pastor, también dio su vida por él. Antes de
morir el ladrón escuchó de labios del Cristo la promesa de eterna
comunión.

SI LO HICISTE POR EL LADRON, HAZLO TAMBIEN POR MI, SEÑOR. DESDE MI
NOCHE OSCURA DEL ALMA,DESDE MI SUFRIMIENTO Y MI VACIO, DESDE EL
DESCONSUELO Y MIS YERROS, TE DIGO: CREO, SEÑOR, AYUDAME EN MI
INCREDULIDAD. AMEN
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