Red de liturgia

CLAI - Consejo Latinoamericano de Iglesias

Inicio | Quiénes somos | Enlaces

24 de abril de 2009

El silencio: segunda parte

Autor/es: Joyce Dickey de Padilla

Visto: 2106 veces

¿Para qué sirve el silencio? ¿Hay lugar para el silencio en la iglesia?

En su reflexión sobre la vida, el Predicador de Eclesiastés declara: En este mundo todo tiene su hora. Hay un momento para todo cuanto ocurre: un momento para callar, y un momento para hablar (Eclesiastés 3:1, 7).

En verdad, el silencio no necesariamente es creativo, como cuando estamos sentados en la iglesia simplemente esperando que pase algo y empleamos el silencio de forma pasiva. Pero cuando estamos conscientes de que el silencio puede ser de mucha ayuda en el culto, encontraremos el poder y las posibilidades que nos ofrece, y el silencio llegará a ser una parte muy activa de nuestro culto.

El poder relajarnos está ligado al silencio también. Vivimos nuestras vidas bajo tensión. Hay tensión en la casa, hay tensión en el trabajo o en la escuela, y hay tensión hasta cuando llegamos a la iglesia. De manera que llegamos a la iglesia y ahí necesitamos calmar nuestras mentes al esperar que el Espíritu de Dios guíe nuestros pensamientos.

La liturgia luterana incluye espacios para el silencio que son señalados para la meditación. Por ejemplo, puede haber silencio después del sermón, al finalizar la Comunión o después de una lectura bíblica, y para esto se recomiendan momentos totalmente silenciosos, inclusive sin música, para que no haya nada que pueda desviar los pensamientos hacia algo que no tenga relación con lo que se ha escuchado. El Preludio es un momento especial para el silencio. Con el Preludio nosotros iniciamos nuestra liturgia. El Profeta exhorta: ¡Qué todo el mundo guarde silencio ante el Señor, pues él viene a nosotros desde el santo lugar donde habita! (Zacarías 2:13)

La música del Preludio no es para entretener o pasar el tiempo. El pastor entra en señal de que el culto ya ha empezado, y el Preludio ayuda a establecer un clima de reflexión y oración. Esta música nos prepara para todo lo que va a seguir. Hemos llegado desde lugares distintos hemos estado ocupados en diferentes tareas. Hemos llegado con nuestras mentes en mil cosas. En estos primeros momentos cuando nos congregamos, necesitamos hacer una pausa para poder calmarnos y relajarnos. Es algo que hacemos juntos, conscientes de que ya todo lo que vamos a hacer, lo vamos a hacer en conjunto. Este silencio no debe asustarnos o incomodarnos. Más bien, nos puede unir y permitir un espíritu de paz. Después de estos pocos momentos que pasamos juntos, estaremos listos para regocijarnos y pedir la presencia de Dios en todo lo que va a pasar.

Podemos adorar a Dios en muchas partes, no solamente dentro del templo. Podemos quedarnos en casa y orar o leer la Biblia. Entonces, ¿por qué venimos aquí a la iglesia los domingos? Porque aquí lo hacemos en conjunto, aquí encontramos nuestra identidad como comunidad. Hacemos lo que han hecho los cristianos desde la época de los apóstoles. Y seguimos la recomendación del Salmista cuando dice: Guarda silencio ante el Señor, y espera en él (Salmo 37:7). Por eso iniciamos el culto todos juntos, y lo iniciamos en silencio.


Tomado de Reflexiones Sobre la Liturgia, ensayo que contiene dieciséis reflexiones cortas que explican las diferentes partes de la Liturgia, empezando con la Apertura y terminando con la Bendición. Fue preparado por Joyce Dickey de Padilla de la Iglesia Luterana El Adviento en Quito, Ecuador.

Share

Palabras relacionadas

silencio, iglesia, hay, cuando, momento

Atras