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06 de marzo de 2017

8 de Marzo (Cuatro Recursos)

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Insumos litúrgicos de Unidad por Ellas

 El Paro Internacional de Mujeres (PIM) es un movimiento de base formado por mujeres de diferentes partes del mundo. Fue creado en las últimas semanas de octubre de 2016 “como respuesta a la actual violencia social, legal, política, moral y verbal experimentada por las mujeres actuales en diversas latitudes”. Colectivos como ’Ni una menos’ en Latinoamérica o la Women’s March estadounidense lideran una nueva era en la protesta feminista. “Si nuestras vidas no valen, ¡produzcan sin nosotras!”, afirman.

Desde este contexto, hemos querido nuevamente aunar esfuerzos con Insumos litúrgicos de Unidad por Ellas para ofrecer a las comunidades de fe en sus celebraciones.

Agradecemos a Gerardo  Oberman y Maximiliano Heusser, por su acogida, disposición y colaboración frente a este desafío común y de unidad por Ellas.

Ofrecemos los siguientes recursos litúrgicos a disposición de las comunidades de fe, redes y grupos que deseen sumarse a esta campaña mundial:

1.      Paramos (Español y Portugués)

2.      Estamos hartas, Señor (Oración) - Español

3.      Credo 8 de Marzo (Español y Portugués)

4.      O Fio da História (Portugués)

 

¡Les invitamos a “Celebrar en Unidad por Ellas”!

Con nuestros saludos y sororidad –fraternal,

Maximiliano Heusser, Gerardo Oberman y Cecilia Castillo Nanjarí.

Paramos - (Español)

 

Paramos para escuchar la voz

De Jesús, que nos hace espacio a su lado

y nos anima y nos alienta a ocupar nuestro lugar

en el proyecto inclusivo y liberador de Dios.

Nos detenemos, como la samaritana junto al pozo[1],

para reclamar nuestro derecho al agua y a la plenitud,

a una vida justa y a la dignidad,

al respeto y a la aceptación de lo diverso.

Paramos porque no queremos más mujeres asesinadas,

porque pareciera que no aprendimos nada

desde que violaron, mataron y descuartizaron

a aquella mujer del levita[2].

Nos rebelamos ante los actos de agravio,

ante los insultos, ante las provocaciones,

ante los maltratos, ante las miradas perversas.

Y nos revelamos como lo que somos: mujeres libres,

dueñas de nuestros cuerpos, de nuestras decisiones

y de nuestros sueños y proyectos.

Paramos para solidarizarnos con la sirofenicia[3]

Y con todas las mujeres que luchan por sus derechos

y por los derechos de sus seres amados.

Nos detenemos en medio del trajín cotidiano,

como lo hizo María para oír a Jesús[4], para leer un libro,

para capacitarnos, para construirnos una vida,

porque elegimos no conformarnos

con los roles que tradicionalmente nos han asignado

desde culturas patriarcales.

Paramos para aprender de la Magdalena, que venció prejuicios,

que ocupó el espacio que otros le negaban,

que se hizo visible en medio de las invisibilizaciones[5],

que corrió más rápido que otros y que, sin temor alguno,

se animó a gritarle al mundo

que la luz le había ganado a la oscuridad,

que la vida había triunfado sobre la muerte

y que ninguna tumba podría jamás encerrar el proyecto inclusivo de Dios[6].

Paramos para hacer memoria de las mujeres grandes,

de las que abrieron caminos,

de las que sembraron semillas de mundos nuevos,

de las que pagaron con su sangre la defensa de nuestra dignidad,

de las que no negociaron con los opresores,

de las que no se dejaron manosear

y aún de las que, violentadas por la fuerza cobarde de los débiles,

no se dejaron arrancar su condición de mujeres libres.

Paramos porque no queremos ver más mujeres muertas,

porque no queremos que nos impidan ser lo que deseamos ser,

porque nos duelen los dolores de tanta mujer golpeada, violada, lastimada.

Paramos porque sentimos los gritos, porque oímos los llantos

y porque escuchamos los silencios de las que tienen miedo y son forzadas a callar…

Paramos porque es tiempo de decir: Basta.

Paramos porque es la única opción en medio de tanta hipocresía y tanta falsedad.

Paramos porque ya no creemos en los discursos, en las buenas intenciones, en las promesas.

Paramos porque no alcanza con expresar: “ni una menos”.

Paramos porque “vivas nos queremos”.

PARAMOS - (Portugués)

Paramos para escutar a voz de Jesus que abre espaço para nós ao seu lado e nos incentiva e nos encoraja a ocupar nosso lugar no projeto inclusivo e liberador de Deus.

Detemo-nos, como a mulher samaritana junto ao poço , para reivindicar nosso direito à água e à plenitude, a uma vida justa e dignidade e ao respeito e à aceitação da diversidade.

Paramos porque não queremos mais mulheres assassinadas, para que não pareça que nada aprendemos desde que violaram, mataram e esquartejaram à mulher do levita .

Rebelamo-nos contra os atos delituosos, perante os insultos, contra as provocações, contra os maus tratos, contra os olhares perversos.

E nos revelamos como o que somos: mulheres livres, donas de nossos corpos, de nossas decisões e de nossos sonhos e projetos.

Paramos para solidarizarmo-nos com a siro-fenícia e com todas as mulheres que lutam por seus direitos e pelos direitos dos entes queridos.

Paramos no meio da labuta diária, como o fez Maria, para ouvir Jesus , para ler um livro, para nos capacitarmos, para construir uma vida, porque escolhemos não nos conformar-nos com as funções que nos foram tradicionalmente atribuídas a partir de culturas patriarcais.

Paramos para aprender de Maria Madalena, que venceu preconceitos, que ocupou o espaço que outros lhe negavam, que se fez visível em meio às invisibilizações , que correu mais rapidamente que os outros e que, sem qualquer temor, animou-se a gritar ao mundo que a luz havia superado a escuridão, que a vida havia triunfado sobre a morte e que nenhuma tumba poderia jamais encerrar o projeto inclusivo de Deus .

Paramos para celebrar a memória das grandes mulheres,
as que abriram estradas,
as que plantaram as sementes de novos mundos,
aquelas que pagaram com seu sangue a defesa de nossa dignidade,
as que não negociaram com os opressores,
as que não se deixaram manipular
e mesmo as que, violentadas pela força covarde dos débeis, não se deixaram arrancar de sua condição de mulheres livres.

Paramos porque não queremos ver mais mulheres mortas,
porque não queremos que nos impeçam de ser o que desejamos ser,
porque nos ferem as dores de tantas mulheres golpeadas, violadas, feridas.

Paramos porque sentimos os gritos, porque ouvimos o choro, 
e porque escutamos os silêncios das que têm medo e são forçadas a se calar...

Paramos porque é tempo de dizer BASTA!
Paramos porque é a única opção em meio a tanta hipocrisia, tanta falsidade.
Paramos porque já não cremos nos discursos, nas boas intenções, nas promessas.
Paramos porque não basta mais dizer “nem uma menos”.
Paramos porque “nos queremos vivas”.

 

Gerardo Oberman

Red Crearte

Trad. Prof. Sergio Marcus PInto Lopes (Brasil)

Estamos hartas, Señor (Oración)

 

Estamos hartas, Señor, decimos, y nuestra voz parece chocar contra murallas de indiferencia.

La desigualdad nos atraviesa, clamamos, y nos responden promesas vacías y sonrisas huecas.

La violencia nos mata, violenta los planes, corta los sueños, nos encierra en cárceles de miedo.

Cada tanto, por empatía o capacidad de entender, alguien nos acaricia el brazo y sentimos que tenemos apoyo, pero no alcanza, no nos alcanza, Señor.

Nos sentimos solas. Somos tus hijas y tantas veces sentimos que caminamos solas. Cuántas veces nuestras comunidades no reaccionan, o reaccionan tibiamente.

Creo, amado Maestro, que ante esta injusticia y violencia, Tú reaccionarías como aquel día en el templo. Sacarías con ira divina a quienes truecan la justicia y la equidad por una ficticia armonía en sus iglesias, por no confrontar con un sistema que condena y oprime a tus hijas.

No dejarías líderes sin amonestar, seguramente, recordando que fueron mujeres tus compañeras de camino, la primer testigo de la resurrección y que en tu ministerio no planteaste jerarquías ni silenciaste a las mujeres.

Quiero imaginarte conmigo la próxima vez que marche reclamando por la violencia y el dolor. Quiero tomar tu mano y confiar que no te somos indiferentes y que podemos construir un mañana distinto.

Este 8M ven conmigo, Señor de la Vida, camina con tus hijas, consuela sus lágrimas, fortalece sus brazos que sostienen hogares e iglesias, planta conciencia en las mentes convencidas que esta inequidad es justa.

Este 8M, que tu Espíritu se mueva con fuerza y nos ponga a temblar, no de temor ni incertidumbre, sino de coraje y amor para empezar a transformar la realidad y escribir otra historia.

Amén

 

Claudia Florentin Mayer

Argentina

 

“O Fio da História”

Lá estavam elas, ao som dos teares, tecendo com fio lilás os tecidos que deveriam vestir e aquecer outros corpos - roupas que elas mesmas jamais vestiriam. Já próximas ao limite de suas forças, exaustas pelas 16 horas de lida diária, as operárias ainda encontravam ânimo para socorrer companheiras que se esvaíam tuberculosas; para saudar crianças recém-nascidas que saltavam pra dentro da vida ali mesmo, sob os teares; e para chorar as envelhecidas jovens que aos 30 anos agonizavam em seus postos e se despediam de sua breve vida. Entretanto, embaladas pelo ritmo das máquinas, e com o colo molhado pelas lágrimas, gestavam sonhos de esperança: salários dignos, melhores condições de saúde, jornada de trabalho que lhes permitisse abraçar mais longamente suas crianças, beijar mais ternamente seus maridos e saborear um pouco mais a comunhão à mesa na simplicidade dos seus lares. Contagiadas por esse sonho, foram compartilhá-lo com o patrão. Mas o patrão, indignado com tamanho absurdo julgou ser este um caso de polícia e resolveu transformar aquele sonho divino em um pesadelo infernal. No dia 8 de março de 1857 as portas da fábrica Cotton de Nova York foram trancadas e o edifício transformado em um grande crematório onde 129 mulheres foram sacrificadas. Mas a fumaça daquele holocausto espalhou-se por todo lugar levando consigo o sonho daquelas mulheres, contagiando e sensibilizando pessoas em todo o mundo que se encarregaram de tornar realidade aquele ideal. Mártires cremadas, fios lilases, gestantes de um mundo melhor inspiraram Clara Zetkin, a propor, durante o Congresso Internacional de Mulheres realizado na Noruega, em 1910, a instituição do Dia Internacional da Mulher. Desde então, a cada 8 de março, mulheres e homens reafirmam sua tarefa como tecelãs e tecelões de uma nova História.

 Luiz Carlos Ramos e Edemir Antunes Filho 

 Credo (8 de Marzo) - Español

 

Creo en Dios, creador de la tierra y de todo cuanto existe, que hizo a los seres humanos en igualdad de condición y dignidad, a su imagen y semejanza.

No creo que en quienes establecen diferencias entre las personas, considerando que unos son mejores que otras.

 

Creo en Jesucristo, el Hijo de Dios que nos liberó, que caminó en este mundo junto a varones y mujeres, aceptando sin problemas que ellas fueran sus discípulas.

No creo en quienes establecen categorías o espacios a los que las mujeres no deben llegar, en la sociedad, en las familias, en los Estados, o incluso y peor, en la misma Iglesia.

 

Creo en el Espíritu Santo, el soplo transformador y movilizante que anima la vida y la búsqueda del Reino en medio nuestro; aliento sagrado que cae sobre toda persona que busca serle fiel al Maestro, sin importar si se es hombre o mujer.

No creo en quienes piden requisitos para recibir el Espíritu Santo o establecen las señales que obligadamente deben mostrar quienes lo reciben, que pretenden limitar los dones que otorga de acuerdo a si cae sobre hombres o mujeres.

 

Creo en la Iglesia, como la comunidad de creyentes, quienes buscan y ensayan señales del Reino en nuestro tiempo, con justicia, amor, paz y libertad.

No creo en la Iglesia que discrimina, que señala, que maltrata, que sostiene categorías que oprimen a gran parte de quienes la integran o desean hacerlo.

 

Creo que Dios nos llama, cada vez con voz más fuerte, a escuchar los reclamos y las voces de nuestras compañeras de camino, voces que con el mismo Dios, nos llaman a convertirnos de nuestras malas prácticas, de aquellas cosas que hemos aprendido y que hemos enseñado, que han causado daño, angustia, opresión y muerte a tantas mujeres de nuestros pueblos.

 

El trino Dios en quien creemos nos llama y nos exhorta, a Él sea la gloria y la honra, por todos los siglos, Amén. 

 

Credo (para o dia 8 de Março) - Portuguese

Creio em Deus, criador da Terra e de tudo quanto existe, que fez os seres humanos em igualdade de estatuto e dignidade, à sua imagem e semelhança.

Não creio em quem estabelece diferenças entre as pessoas, considerando que umas são melhores que outras.

Creio em Jesus Cristo, o Filho de Deus, que nos libertou, que caminhou neste mundo junto a homens e mulheres, aceitando sem problemas estas fossem suas discípulas.

Não creio em quem estabelece categorias ou espaços aos quais as mulheres não devem chegar, na sociedade, nas famílias, nos Estados, ou ainda pior, na própria Igreja.

Creio no Espírito Santo, o sopro transformador e mobilizador, que anima a vida e a busca do Reino em nosso meio, sopro sagrado que cai sobre toda pessoa que busca ser fiel ao Mestre, independentemente de ser ela homem ou mulher.

Não creio em quem exige requisitos para receber o Espírito Santo ou define os sinais que devem obrigatoriamente identificar quem o recebe, que pretende limitar os dons que ele outorga, no caso de caírem sobre homens ou mulheres.

Creio na Igreja, como comunidade de crentes que buscam e ensaiam sinais do Reino em nosso tempo, com justiça, amor, paz e liberdade.

Não creio na Igreja que discrimina, que julga, que maltrata, que sustenta categorias que oprimem grande parte dos que a integram ou desejam fazê-lo

Creio que Deus nos chama com voz cada vez mais forte a que escutemos as reivindicações e as vozes de nossas companheiras de estrada, vozes que juntamente com o próprio Deus nos chamam a que nos convertamos de nossas práticas más, daquelas coisas que aprendemos e temos ensinado, que têm causado danos, angústia, opressão e morte a tantas mulheres de nossos povos.

O trino Deus em quem cremos nos chama e nos exorta. A Ele seja a glória e a honra para sempre, Amém.

P. Maximiliano A. Heusser

Coordinador Red de Liturgia del CLAI

Trad. Prof. Sergio Marcus Pinto Lopes. 



[1] Juan 4.

[2] Jueces 19.

[3] Mateo 15:21-28.

[4] Lucas 10:38-42.

[5] Mateo 16:6-13.

[6] Mateo 28:1-10.

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Palabras relacionadas

8 de Marzo, Mujer, 8M

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